
No había razones. Pero el miedo, que es irracional, provocó que muchos españoles se preguntaran esta semana si el dinero que tenían en su banco estaba a buen recaudo, mientras el resto de Europa ampliaba sus coberturas. Algo que nadie probablemente se había cuestionado desde la intervención de Banesto en 1993. Incluso se disparó la compra de las cajas de seguridad que existen en las entidades bancarias.
El cortafuegos anunciado por el Gobierno para ayudar a la banca va al corazón del problema, que no es la solvencia sino la falta de liquidez. La duda es si será suficiente para detener la bola de nieve que se nos viene encima. Mientras tanto, los inversores buscan refugio en los depósitos, de lo poco que consigue batir la inflación en medio de las turbulencias financieras. Incluso en las letras del Tesoro, por su gran seguridad. Ya vendrán tiempos mejores.
La caída del banco de inversión Lehman y sus consecuencias ha levantado una fuerte polvareda en Europa. Cada país, agobiado por la posibilidad de un colapso bancario interno, ha optado por hacer la guerra por su cuenta.
Una estrategia que ha empeorado las cosas. La noche del domingo 5 de octubre, la canciller alemana Angela Merkel se apresuró a rescatar del abismo a la firma hipotecaria Hypo Real State, un gigante con unos recursos propios de 400.000 millones de euros que en una semana había consumido la ayuda pública de emergencia y cuya crítica situación amenazaba con provocar colas en las sucursales.
Para evitar más sustos, el Gobierno germano decidió imitar a Irlanda y garantizar por ley todos los depósitos bancarios. Mientras, varios países se enfrascaban en una carrera para aumentar la cuantía de los depósitos garantizados en caso de quiebra.
Pasaron un par de días hasta que el Ecofin, como se denomina la reunión de los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea, consensuó un mínimo común, que ahora asciende a 50.000 euros, frente a los 20.000 anteriores. No se avanzó más. “Si ya ha sido difícil llegar a un acuerdo en las garantías, imagina pensar en un plan Paulson a la europea”, reflexiona José Luis López Rodríguez, socio responsable de servicios financieros de PricewaterhouseCoopers.
España fue uno de los más remolones a la hora de elevar esa cobertura por temor a generar todavía más alarma, granjeándose muchas críticas por el camino. En muchos sectores bancarios sorprendía la aparente pasividad española. Si nuestra banca es tan solvente como dice ser, ¿por qué no se garantizaban los depósitos por ley y se daba tranquilidad al sistema?
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el miedo escÉnico se apodera del sistema bancario en europa y provoca el diseÑo de ambiciosos planes de emergencia para sortear la sequía de liquidez en el mercado
el fondo espaÑol pretende comprar
activos financieros de calidad que ahora no pueden colocarse en elmercado, que estÁ totalmente roto