
Se dice que el turismo es la gallina de los huevos de oro de nuestra economía. Incluso hay quien lo llama el petróleo español. Y hay razones para pensar que el símil es más que acertado. España registró el año pasado unos ingresos por turismo de algo más de 42.200 millones de euros. Comparando las cuentas del Banco de España con las de la OPEP, tan sólo tres de los trece países integrados en el cártel (Arabia Saudí, Venezuela e Irán) superaron este volumen con sus exportaciones de petróleo en 2007.
El encarecimiento disparatado del crudo de los últimos meses hará que los países productores engorden sus ingresos este año. Muy al contrario, los datos que arroja el turismo nacional en lo que va de año dan fe de que el negocio empieza a flaquear. En nuestro caso, el petróleo vale un poco menos. Y ésa es una debilidad que nuestra economía no se puede permitir. El turismo es directamente responsable del 11% del PIB, concentra el 12% del empleo nacional y es la única rúbrica que hace una aportación neta positiva a la balanza de pagos: sin él, el ya preocupante déficit exterior español, de 101.388 millones en 2007, sería un 27% superior.
Con estas credenciales (y gripado como está el que hasta ahora era el otro motor de la economía, la construcción), el sombrío panorama que ofrecen las estadísticas turísticas ha hecho saltar las alarmas. Entre enero y agosto, llegaron a España 41,2 millones de turistas extranjeros, lo que supone un descenso del 0,2% en relación al ejercicio anterior. El retroceso es leve, muy leve, pero lo verdaderamente preocupante son las caídas de llegadas del 8% y del 1,8% registradas, respectivamente, en julio y agosto, los meses más importantes para el negocio.
El sector es totalmente dependiente de un tipo de turista que se decanta por un producto de bajo precio, el más sensible en tiempos de crisis. Con este tipo de cliente hace falta que llegue un aluvión de turistas para que, con estrechísimos márgenes, las empresas mantengan la rentabilidad.
“El modelo de negocio se ha quedado obsoleto. El turismo de masas no da más de sí. Ya no caben más turistas y, por razones medioambientales, no se puede seguir construyendo hoteles por toda la costa. Hay que conseguir que vengan menos, pero que paguen más. Sólo así el turismo español tendrá futuro”, sostiene un directivo del sector. Año tras año, España bate un récord tras otro en llegadas. Sin embargo, el ingreso medio por turista en términos reales, descontado el efecto de la inflación, refleja una caída constante: del 26% en la última década, hasta 606 euros este año, según los cálculos de Exceltur.
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en plena crisis, el turismo da seÑALES DE AGOTAMIENTO. HAY QUE REINVENTARLO: CAMBIAR EL 'SOL Y PLAYA' DE MASAS POR LA CALIDAD. GOBIERNO Y EMPRESAS QUIEREN, PERO ¿PUEDEN?
SÓLO TRES DE LOS TRECE PAÍSES DE LA OPEP INGRESARON EN 2007 MÁS CON SUS EXPORTACIONES DE PETRÓLEO QUE ESPAÑA CON EL TURISMO. NO PODEMOS PERDERLO